Ismael, de 8 años, caminó por primera vez gracias a Atlas 2030, un exoesqueleto pediátrico usado como terapia en el Instituto Nuevo Amanecer, en San Pedro.
Con la ayuda de un robot que lo hizo sentir como un superhéroe, el pequeño Ismael, de 8 años, dio sus primeros pasos, un momento que hizo llorar de emoción a su madre, Verónica Vallejo. El niño, diagnosticado con parálisis cerebral infantil, gritó de alegría al observar sus propios pies moverse sin que nadie lo cargara.
«En el momento que ves que está caminando sin mi ayuda, aunque sea con la ayuda de un robot, y que él sabe que no lo estás cargando, te da una felicidad estratosférica», compartió Verónica, aún con lágrimas en los ojos. Ismael es uno de los niños beneficiados con Atlas 2030, un exoesqueleto pediátrico de alta tecnología diseñado para ayudar a menores con parálisis cerebral y otras enfermedades neuromusculares graves a ponerse de pie y caminar, cuyo objetivo principal no es la marcha autónoma, sino usarla como herramienta terapéutica.
El dispositivo fue creado por la empresa española Marsi Bionics y es el primer exoesqueleto pediátrico del mundo. El Instituto Nuevo Amanecer, en San Pedro, es pionero en el norte de México en incorporarlo para la rehabilitación de sus pacientes. Ismael, quien desde pequeño recibe distintas terapias y utiliza silla de ruedas, había escuchado de los médicos que no caminaría ni se movería, por lo que su madre asegura que esta tecnología le permite vivir experiencias que antes solo veía en otros niños.

