Starmer renuncia al liderazgo laborista tras escándalos y baja popularidad; permanecerá como primer ministro hasta que el partido elija en julio a su sucesor, con Burnham como favorito tras obtener un escaño parlamentario y recibir el apoyo de Streeting.
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes su renuncia al frente del Partido Laborista tras meses de presión interna provocada por escándalos y un desempeño económico débil que erosionaron su popularidad. Starmer, de 63 años, comunicó la decisión al Rey Carlos III y se despidió al borde de las lágrimas en un discurso frente a su residencia en Downing Street, donde aseguró haber actuado siempre en beneficio del país. Permanecerá en el cargo hasta que concluya el proceso de sucesión, que el propio partido iniciará en julio y podría cerrarse en septiembre durante el congreso laborista en Liverpool.
Andy Burnham, de 56 años y hasta ahora alcalde del Gran Manchester durante nueve años, confirmó su candidatura para liderar el partido y calificó la salida de Starmer como «el inicio de una transición». Burnham, conocido como «el rey del Norte» y figura del ala izquierda laborista, obtuvo el viernes un escaño parlamentario mediante una elección parcial en el norte de Inglaterra —requisito indispensable para aspirar al cargo de primer ministro—, horas antes de que Starmer hiciera oficial su dimisión.
El respaldo de Wes Streeting, exministro de Salud y representante del ala derecha del partido, podría allanarle el camino a Burnham hacia el liderazgo sin necesidad de una elección interna competida. Streeting escribió en X que apoya a Burnham porque puede «impulsar el cambio que el partido y el país necesitan». Por su parte, Nigel Farage, líder del partido antiinmigración Reform UK que domina los sondeos nacionales, exigió la convocatoria de elecciones generales anticipadas, aunque los laboristas mantienen mayoría parlamentaria y los próximos comicios no están previstos antes de 2029.

