La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente obligará a Ferromex a presentar un programa de resarcimiento tras el descarrilamiento del tren que contaminó el río San Pedro.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) sancionará a Grupo México, propiedad de Germán Larrea, y obligará a la empresa a presentar un programa de resarcimiento por el derrame de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio en el río San Pedro, en Naco, Sonora. Así lo anunció la titular de la Profepa, Mariana Boy Tamborrell, durante su visita a la entidad.
El desastre ambiental ocurrió el pasado 25 de julio tras el descarrilamiento de un tren de Ferromex sobre el puente del río San Pedro. La sustancia vertida, utilizada en minería para la extracción de cobre, representa un riesgo considerable ya que puede liberar sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico que afecta principalmente el sistema respiratorio. La funcionaria informó que la Profepa ya concluyó una primera etapa de limpieza y evaluación del sitio, supervisando el retiro del concentrado de cobre y los vehículos involucrados en el accidente.
El procedimiento no se limitará a una multa. En un plazo de 15 días, Ferromex deberá presentar un programa para resarcir los daños y recuperar el área afectada, además de cumplir con las medidas establecidas por la Profepa. Autoridades ambientales de México y Estados Unidos mantienen vigilancia conjunta en la zona, ante el riesgo de que la contaminación alcance la cuenca del río San Pedro, que nace en Sonora y cruza hacia Arizona. Sobre posibles afectaciones a la población, la Profepa confirmó que una persona permanece hospitalizada en espera de resultados de estudios médicos.
Este caso revive la historia de negligencia ambiental de Grupo México. El derrame del Río Sonora, ocurrido hace más de una década, marcó un precedente por las fallas en prevención y respuesta de la empresa. Comunidades afectadas han denunciado incumplimientos en medidas de reparación, mientras proyectos comprometidos como el Hospital de Ures acumularon años de retrasos, convirtiéndose en símbolo del incumplimiento corporativo.

