El nuevo marco legal modifica la estructura operativa del INE y genera una ola de recursos legales
Con su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF), ha entrado en vigor el paquete de reformas conocido como «Plan B» en materia electoral. Este conjunto de modificaciones legales busca transformar la operación del Instituto Nacional Electoral (INE), enfocándose en la reducción de costos administrativos y la compactación de diversas áreas operativas. La implementación de esta reforma marca un punto de inflexión en la organización de los procesos democráticos en México, bajo el argumento de austeridad republicana impulsado por el Poder Ejecutivo.
Entre los cambios más significativos se encuentra la eliminación de las juntas distritales permanentes, que serán sustituidas por órganos temporales, y la reducción del Servicio Profesional Electoral Nacional. Estas medidas han sido objeto de un intenso debate, ya que mientras el gobierno asegura que se eliminará burocracia innecesaria, los consejeros del INE y diversos sectores de la sociedad civil advierten sobre posibles riesgos en la instalación de casillas y el conteo de votos para las próximas elecciones.
La entrada en vigor del «Plan B» ha activado de inmediato una serie de acciones legales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Diversos partidos de oposición y el propio órgano electoral han presentado controversias constitucionales y amparos para suspender la aplicación de la norma, argumentando que vulnera la autonomía del instituto y los derechos político-electorales de los ciudadanos. El desenlace de esta batalla jurídica será clave para definir las reglas bajo las cuales se llevarán a cabo los futuros comicios en el país.

