Aunque el titular del C5, Salvador Guerrero Chiprés, atribuyó la baja al ambiente de respeto y la corresponsabilidad, organizaciones feministas advierten sobre la brecha en denuncias inmediatas y el impacto de los resultados deportivos.
Durante los tres partidos disputados por la Selección Mexicana en la fase de grupos de la Copa Mundial de Fútbol 2026, las llamadas de emergencia al 911 por violencia familiar en la Ciudad de México registraron una disminución del 20.1% en comparación con las mismas fechas del mes de mayo. El coordinador general del C5, Salvador Guerrero Chiprés, informó que los días 11, 18 y 24 de junio se reportaron un total de 262 llamadas, frente a los 328 reportes del mes anterior, promediando 87 alertas diarias. El funcionario atribuyó esta tendencia a la corresponsabilidad ciudadana, el despliegue policial y el impacto anímico de las victorias del conjunto tricolor, un escenario que contrasta con el aumento de hasta el 34% proyectado inicialmente con base en experiencias de otros países sedes.
A pesar del balance optimista de las autoridades, organizaciones civiles y especialistas en perspectiva de género llamaron a tomar las cifras con cautela, señalando que una reducción en las llamadas de emergencia no se traduce necesariamente en una baja real de las agresiones en los hogares capitalinos. Análisis históricos de carpetas de investigación revelan que en la CDMX una víctima de violencia familiar tarda en promedio 18 días en denunciar formalmente a su agresor, y solo el 32% de los casos se reporta el mismo día de los hechos. Además, al comparar la estadística con junio de 2025 —que promedió 88 llamadas diarias—, dos de las tres fechas mundialistas de este año presentaron ligeros incrementos respecto al promedio histórico del año pasado.
Colectivas como la Red Nacional de Refugios y la organización Mujeres Vivas Mujeres Libres enfatizaron que la violencia machista suele exacerbarse cuando confluyen el consumo de alcohol y desbordes emocionales frustrados.
Liz Mejorada, integrante de dicha colectiva, matizó que el impacto real del torneo sobre la seguridad de las mujeres solo podrá dimensionarse con datos públicos consolidados una vez que concluya la justa mundialista, ya que el comportamiento de los agresores suele estar fuertemente vinculado al avance o eliminación del equipo. Por ello, urgieron a mantener activos y reforzados los mecanismos institucionales de atención inmediata, como la línea S.O.S. Mujeres, durante el resto de la competencia.

