Especialistas advierten que las condiciones urbanas están afectando a los ejemplares sembrados desde 2023 en las Líneas 1 y 3. La asociación responsable del proyecto rechaza los señalamientos.
Los árboles que el Gobierno estatal ha plantado bajo las Líneas 1 y 3 del Metro, así como en camellones de avenidas principales, han enfrentado obstáculos como la falta de luz solar, el espacio limitado para sus raíces y las condiciones adversas del entorno urbano. Estas dificultades han provocado que muchos ejemplares mueran, sean reemplazados o no logren desarrollarse adecuadamente, tal como advirtieron especialistas desde el arranque del proyecto en 2023.
Durante un recorrido por las avenidas Morones Prieto, Félix U. Gómez y Colón, donde se han sembrado cientos de especies nativas, se constató que en los tramos bajo las Líneas 1 y 3 hay árboles con ramas delgadas y sin hojas; en otro tramo de Félix U. Gómez, rumbo al Hospital Metropolitano, algunos ejemplares ya fueron podados y retirados. «No todos los árboles están muertos, muchos los han repuesto, los han estado cambiando y cambiando», explicó el biólogo Roberto Chavarría, quien añadió que muchos «se están quedando arratonados» sin desarrollarse como deberían.
El especialista atribuyó esta situación al estrés que sufren los árboles al ser trasladados desde viveros en zonas con mejores condiciones ambientales hacia camellones rodeados de concreto y asfalto, donde reciben menos agua, soportan más calor y están expuestos a la contaminación vehicular. Chavarría señaló además que el principal problema bajo el viaducto es la escasez de luz solar y el poco espacio para las raíces, y cuestionó la selección de especies como álamos y sabinos, propias de zonas de río, que requieren abundante agua. Pese a las advertencias, la asociación Reforestación Extrema, responsable del proyecto, rechazó los señalamientos y aseguró que los árboles se desarrollarían adecuadamente.

